Martes 03 de febrero de 2026

Nacionales — 02.02.2026 —

El conflicto silencioso en el INDEC que derivó en la salida de Marco Lavagna

Diferencias con el Ministerio de Economía, la postergación del nuevo índice de inflación y un mensaje final cargado de definiciones marcaron el final de la gestión de Marco Lavagna al frente del organismo estadístico.


La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC no fue un hecho aislado ni exclusivamente personal. Detrás de su salida se acumulaban tensiones técnicas y políticas, principalmente vinculadas a la aplicación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) y al rol que el organismo debía asumir en el actual contexto económico.

El economista dejó el cargo en medio de la polémica por la actualización de la metodología de medición de la inflación, prevista originalmente para comenzar a regir desde enero. Aunque los cambios técnicos estaban listos, el Gobierno nacional decidió postergar su implementación, una decisión que terminó de marcar el quiebre con la conducción del INDEC.

En su carta de despedida dirigida a los trabajadores, Lavagna evitó confrontaciones explícitas, pero dejó señales políticas y técnicas. Además de destacar los avances logrados durante sus seis años de gestión, cerró el mensaje con un llamado a “defender” el organismo y con la expectativa de que en el futuro se pueda “actualizar el marco normativo” que rige su funcionamiento, una frase que fue leída en clave interna como una referencia directa al debate por el IPC.

Son el principal activo del organismo y la base para que las estadísticas públicas sigan siendo técnicas, confiables y transparentes”, escribió Lavagna, al tiempo que expresó su voluntad de seguir acompañando al INDEC “para defenderlo”, aun fuera de la estructura formal del Estado.

Las diferencias se profundizaron cuando el Ministerio de Economía dejó en claro que no era el momento político para cambiar la metodología de medición de la inflación. Desde el Gobierno sostienen que introducir el nuevo índice en pleno proceso de desinflación podría abrir cuestionamientos y especulaciones, aun cuando los resultados no difieran sustancialmente de los actuales.

En ese punto, Lavagna impulsaba avanzar con la actualización, mientras que el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo insistían en esperar a que el proceso esté consolidado. Esa divergencia terminó siendo decisiva. “Renunció porque se venía trabajando en la nueva metodología y había diferencias sobre el momento de implementarla”, admitió Caputo públicamente.

El trasfondo también incluyó tensiones acumuladas en la relación con el Palacio de Hacienda, cambios recientes en otras áreas estadísticas del organismo y el debate sobre el grado de autonomía real del INDEC frente a las decisiones del poder político. La permanencia de Lavagna durante dos gestiones de signo opuesto había sido leída, en su momento, como una señal de continuidad técnica, pero esa lógica terminó quebrándose.

Con su salida, el Gobierno designó a Pedro Lines, hasta ahora director técnico y número dos del organismo, con el objetivo de garantizar continuidad operativa, pero bajo una conducción alineada con la decisión oficial de mantener sin cambios la medición de la inflación por el momento.

Así, la renuncia de Lavagna aparece menos como un gesto individual y más como el desenlace de un conflicto latente sobre el rol del INDEC, el momento político para introducir cambios sensibles y el delicado equilibrio entre técnica estadística y decisión política.

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