Internacionales — 09.10.2026 —
Un violento aluvión arrasó calles de Santiago de Chile: cómo se originó
Las intensas lluvias provocaron una correntada de barro que arrastró vehículos e inundó comercios en la comuna de Las Condes. La saturación del suelo, los desagües obstruidos y los incendios forestales aparecen entre los factores que agravaron el fenómeno.
Un violento aluvión arrastró autos, colectivos y toneladas de barro y escombros por las calles de Santiago de Chile, tras varios días de intensas lluvias en la precordillera. La comuna de Las Condes fue una de las más afectadas, con registros de hasta 144 milímetros de precipitaciones, que provocaron inundaciones, daños en comercios y el desborde de cursos de agua.
El fenómeno se produjo por la combinación de varios factores: las lluvias persistentes, la saturación del suelo, la obstrucción de conductos de desagüe y la pérdida de vegetación a raíz de incendios forestales. Esta situación generó una fuerte correntada de barro que desbordó la Quebrada Honda y avanzó sobre sectores urbanos.
La fuerza del agua sorprendió a los vecinos, destruyó locales comerciales, inundó edificios públicos y arrastró vehículos por las principales avenidas. En una de las escenas más impactantes, los pasajeros de un colectivo tuvieron que subir al techo para ponerse a salvo del avance del barro.
Ante la magnitud de los daños, el presidente chileno, José Antonio Kast, declaró a Las Condes como zona de catástrofe. En paralelo, los equipos de emergencia comenzaron a retirar los sedimentos acumulados, despejar las calles y limpiar los sistemas de drenaje para evitar nuevos desbordes.
Uno de los principales desencadenantes fueron las precipitaciones registradas entre el lunes y el martes. Mientras algunos sectores de la Región Metropolitana superaron los 140 milímetros de lluvia, en otras zonas se midieron alrededor de 60 milímetros. La cantidad de agua caída en poco tiempo agravó una situación que ya era delicada: el suelo estaba saturado y había perdido capacidad para absorber nuevas precipitaciones.
“El suelo está absolutamente mojado, no da, está totalmente saturado”, explicó la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín.
A las lluvias se sumó una condición meteorológica que intensificó el escurrimiento desde la montaña. Según explicó Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo, a ADN Radio, la isoterma cero se ubicó a una altura inusualmente elevada. Esto hizo que parte de las precipitaciones que habitualmente caen en forma de nieve en las zonas cordilleranas llegaran como lluvia, lo que incrementó el volumen de agua que descendió por las quebradas.
Otro factor determinante fue la obstrucción de dos conductos paralelos que debían evacuar el agua fuera del área urbana. El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, señaló que los ductos habrían quedado bloqueados por basura y escombros. Al no poder circular por el sistema de drenaje previsto, el agua desbordó la Quebrada Honda y se volcó sobre las calles.
Las consecuencias de las lluvias también se extendieron a otros puntos de la región. Las crecidas de los ríos Mapocho y Maipo generaron preocupación, mientras que en Talagante el desborde del Maipo provocó inundaciones que afectaron sectores donde hay viviendas precarias.
La magnitud del aluvión también estuvo vinculada con los incendios forestales que afectaron la precordillera de Santiago durante el verano. El fuego destruyó parte de la vegetación que contribuía a estabilizar el terreno y retener los sedimentos. Sin esa cobertura, las lluvias arrastraron tierra y materiales sueltos pendiente abajo, lo que aumentó tanto la fuerza de la corriente como la cantidad de barro acumulado en las zonas urbanas.
El riesgo de este tipo de episodios ya había sido identificado por las autoridades. El Ministerio de Obras Públicas y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) tenían previsto instalar mallas de contención para reducir el arrastre de materiales desde las quebradas. Sin embargo, las estructuras preventivas todavía no estaban operativas cuando se produjo el aluvión.
El episodio reabrió el debate sobre las medidas de prevención y la capacidad de respuesta frente a fenómenos meteorológicos extremos, especialmente en sectores urbanizados cercanos a las laderas de la cordillera. San Martín defendió las tareas realizadas antes del temporal y sostuvo: “El trabajo preventivo se hizo, esta lluvia era absolutamente inesperada, es la naturaleza”.
Mientras continúan las tareas de recuperación, personal municipal y bomberos trabajan con maquinaria pesada para despejar avenidas, retirar escombros y limpiar los colectores obstruidos. El objetivo es restablecer la circulación y reducir el riesgo de nuevos desbordes.
El aluvión dejó en evidencia cómo la combinación de lluvias intensas, suelos saturados, pérdida de vegetación y fallas en los sistemas de evacuación puede convertir un fenómeno meteorológico en una emergencia urbana de gran magnitud.







