Sociedad — 08.09.2026 —
La comunidad "abrazó" a la Escuela N° 49 en reclamo de seguridad: "terminan perjudicados los chicos"
Padres, docentes y vecinos se reunieron este martes frente a la institución para visibilizar una problemática que se reitera. “Ya perdimos la cuenta de la cantidad de robos”, expresó una de las vecinas.
Por Santotomealdía
La preocupación por la reiteración de hechos de inseguridad llevó este martes a padres, familias, docentes y vecinos a reunirse frente a la Escuela N° 49 Dr. Agustín Araya. Después del robo ocurrido durante la madrugada, la comunidad educativa realizó un abrazo simbólico a la institución para acompañar a las docentes y volver a reclamar medidas que permitan proteger el establecimiento.
“Vinimos a ofrecer un apoyo de afuera a la escuela, a decir ‘no están solas las maestras’”, explicó Sonia, una vecina del barrio que participó de la convocatoria. Según relató en diálogo con Nova al Día, la institución atraviesa desde hace años distintos episodios de robo y vandalismo, aunque sostuvo que la situación se agravó durante los últimos tiempos.
“Ya perdimos la cuenta de la cantidad de robos que tiene la escuela”, afirmó durante la entrevista concedida al programa que se emite de lunes a viernes por FM Nova 97.5. Entre los antecedentes mencionó el robo de cables ocurrido semanas atrás, además de otros episodios en los que fueron sustraídos elementos del comedor y equipos de aire acondicionado que luego debieron ser repuestos mediante la cooperadora.
La vecina también contó que la escuela atravesó recientemente problemas con la conexión a internet como consecuencia del robo y corte de los cables que permitían el servicio. Frente a esa situación, las familias reunieron dinero para instalar una alternativa, ya que las docentes habían llegado a utilizar sus propios datos móviles para mantener conectada a la institución.
A ese panorama se sumaron otros daños. Sonia señaló que anteriormente habían sido robadas puertas del establecimiento y que, aunque algunas pudieron recuperarse, ya no podían volver a colocarse debido a los daños provocados. En particular, indicó que los baños de los alumnos permanecen sin puertas.
El robo ocurrido durante la madrugada volvió a dejar expuesta esa problemática. “Tuvieron todo el tiempo del mundo para hacerlo”, sostuvo Sonia al referirse a la cantidad de cableado y otros elementos que fueron retirados del edificio. También mencionó el robo de caños correspondientes a los equipos de aire acondicionado y de calefactores, mientras las autoridades aguardaban la finalización de las pericias para determinar el faltante total.
Para la comunidad, la solución no pasa solamente por reponer lo que fue sustraído. “La escuela necesita seguridad. Eso es lo que necesita: o una cabina con seguridad afuera o un patrullero”, planteó la vecina, quien cuestionó que las familias tengan que organizar actividades para recaudar fondos y reparar los daños para que luego vuelvan a producirse nuevos robos.
En ese sentido, también apuntó contra la falta de respuestas a los reclamos realizados por las autoridades escolares. “Ellos están cansados de elevar notas. Nadie las escucha”, afirmó Sonia, al señalar que los pedidos fueron enviados tanto al Ministerio como a otros organismos.
Durante la jornada, además, se mantuvo la preocupación por el impacto que la situación tiene sobre los alumnos. El comedor escolar continuó funcionando, aunque la entrega de la comida debió organizarse por el portón lateral, debido a las condiciones en las que quedó el edificio y al riesgo asociado al cableado afectado.
“El comedor es algo fundamental para los chicos”, remarcó Sonia, quien advirtió que para algunos alumnos esa puede ser una de las comidas principales del día. Y resumió el reclamo de la comunidad con una preocupación que va más allá de los daños materiales: “La educación creo que no se le tiene que prohibir a nadie”.
La vecina, además, aclaró que no tiene hijos que concurran a la escuela y que su participación surge como vecina del barrio. “Hay padres que trabajan y dejan a los chicos sabiendo que van a entrar, y cuando ellos salen del trabajo los retiran al mediodía”, explicó. Tras la suspensión de las clases, algunos alumnos debieron regresar solos a sus hogares.
El abrazo simbólico buscó así volver visible una problemática que, según la comunidad, se repite desde hace años y termina afectando directamente el funcionamiento de la escuela. “Ahora, hoy es una noticia, ¿mañana?”, planteó Sonia durante la entrevista, mientras familias, docentes y vecinos permanecían frente a la institución para reclamar que el próximo episodio no vuelva a tener como respuesta solamente la reparación de los daños.







