Internacionales — 27.05.2026 —
Lula anunció nuevas perforaciones petroleras en la Amazonía y reavivó el debate ambiental
El presidente brasileño defendió la decisión como una herramienta para impulsar el crecimiento económico y financiar la transición energética. Organizaciones ambientalistas cuestionaron la medida por su impacto sobre la principal selva tropical del planeta.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la empresa estatal Petrobras anunciaron este miércoles la reanudación de las perforaciones petroleras en la Amazonía, una decisión que pone fin a casi una década sin apertura de nuevos pozos en la principal reserva terrestre de hidrocarburos del país.
El anuncio se realizó en el estado de Amazonas y contempla una inversión cercana a los 2.500 millones de reales —unos 500 millones de dólares— para la perforación de 22 nuevos pozos en el campo de Urucu, considerado el mayor yacimiento terrestre de petróleo y gas de Brasil.
Durante un acto oficial, Lula defendió la medida y sostuvo que el crecimiento económico es una condición necesaria para mejorar la calidad de vida de la población. El mandatario argumenta que la explotación de recursos energéticos puede convivir con los objetivos de la transición hacia fuentes más limpias.
Brasil se ubicó el año pasado como el noveno productor mundial de petróleo, aunque cerca del 95% de su producción proviene de reservas ubicadas mar adentro. En ese contexto, el campo de Urucu representa una fuente estratégica de abastecimiento energético, especialmente para el norte brasileño.
Según datos oficiales, la producción de gas de ese yacimiento representó durante 2025 casi el 8% del total nacional, convirtiéndose en un recurso clave para una de las regiones más postergadas del país.
Críticas de organizaciones ambientalistas
El anuncio generó cuestionamientos de organizaciones ambientales que consideran incompatible la expansión de la actividad petrolera con los compromisos asumidos por Brasil en materia climática.
Desde la red de ONG Observatorio do Clima advirtieron sobre la necesidad de evitar procesos de degradación ambiental en la Amazonía y reclamaron que la región quede excluida de nuevos proyectos vinculados a la explotación de combustibles fósiles.
La decisión también vuelve a poner bajo la lupa la estrategia energética del gobierno brasileño. Lula ha sostenido en distintos foros internacionales que el mundo debe avanzar progresivamente hacia el abandono de los combustibles fósiles para enfrentar el cambio climático, aunque al mismo tiempo defiende la utilización de los recursos petroleros brasileños para financiar la transición energética y programas de desarrollo.
El mandatario también impulsa otro proyecto de exploración en el denominado Margen Ecuatorial, una extensa área marítima cercana a la costa amazónica que ha despertado fuertes controversias entre sectores económicos y ambientalistas.
La discusión adquiere una relevancia especial debido a que Lula fue anfitrión de la COP30, la conferencia climática de las Naciones Unidas que se realizará en la ciudad amazónica de Belém, donde el gobierno brasileño busca posicionarse como uno de los principales actores globales en la lucha contra el cambio climático.
Mientras tanto, la decisión de avanzar con nuevas perforaciones vuelve a exponer las tensiones entre las necesidades energéticas y económicas de Brasil y los compromisos ambientales asumidos por el país en los últimos años.







