Internacionales — 23.05.2026 —
Uruguay concretó el primer procedimiento de eutanasia legal
La paciente era una mujer de 69 años con cáncer terminal. El procedimiento se realizó tras la entrada en vigencia de la Ley de Muerte Digna aprobada en 2025.
Uruguay registró el primer caso de eutanasia legal desde la entrada en vigencia de la Ley de Muerte Digna, aprobada en 2025. La paciente fue una mujer de 69 años que atravesaba un cáncer de páncreas terminal y permanecía internada en el Hospital Policial de Montevideo.
La mujer había sido hospitalizada diez días antes, luego de un agravamiento de su estado de salud. Ante la irreversibilidad del cuadro, el miércoles firmó el consentimiento formal para acceder al procedimiento de muerte asistida, previsto por la legislación uruguaya.
El diputado oficialista Federico Preve, uno de los impulsores de la norma, calificó el hecho como “un día simbólico muy importante” para el país. “Esta persona pudo decidir morir con tranquilidad, pudo decidir fallecer según sus propias convicciones”, expresó.
La Ley de Muerte Digna habilita la eutanasia para personas mayores de edad, ciudadanos uruguayos o residentes legales, que se encuentren psíquicamente aptos y padezcan una enfermedad incurable e irreversible, en etapa terminal o con sufrimientos considerados insoportables.
El procedimiento debe iniciarse mediante una solicitud personal y por escrito ante un médico tratante, quien tiene un plazo de hasta tres días para evaluar el pedido. Posteriormente interviene un segundo profesional, que debe confirmar el diagnóstico y las condiciones previstas por la ley.
En caso de desacuerdo entre ambos especialistas, la decisión queda en manos de una junta médica. Además, la normativa establece que el paciente puede revocar su decisión en cualquier momento.
La ley fue aprobada por el Senado uruguayo el 15 de octubre de 2025, promulgada ese mismo mes y reglamentada por el Poder Ejecutivo en abril de este año. La reglamentación comenzó a regir el pasado 21 de abril.
Con esta legislación, Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia mediante una ley aprobada por el Parlamento. En la región, Colombia y Ecuador también permiten la práctica, aunque a partir de fallos judiciales y procesos de despenalización.







