Lunes 24 de agosto de 2026

Nacionales — 24.08.2026 —

El dólar mayorista superó los $1.500 y marcó un nuevo récord nominal

La cotización avanzó 0,7% y cerró en $1.510, mientras el mercado sigue de cerca las herramientas que utiliza el Gobierno para contener la presión cambiaria.


El dólar mayorista superó este lunes la barrera de los $1.500 y cerró en $1.510, en una jornada en la que avanzó $11, equivalente a una suba del 0,7%. De esta manera, el tipo de cambio alcanzó un nuevo récord nominal y registró su mayor incremento diario desde el 3 de junio.

La cotización mayorista acumula un aumento de $18 durante agosto, mientras que en lo que va de 2026 registra una suba de $48. La semana pasada, en tanto, había avanzado $11,50, un 0,8%, con lo que recuperó la caída de $11 registrada durante la semana anterior.

El nivel de $1.500 se convirtió en una referencia clave para el mercado y es observado como una suerte de techo informal de corto plazo. Según operadores, el Gobierno viene utilizando distintas herramientas para evitar que el dólar mayorista se mantenga por encima de ese nivel, entre ellas operaciones en el mercado de futuros.

En ese sentido, el economista Gustavo Ber señaló que el dólar mayorista continúa teniendo como referencia los $1.500 y mencionó una menor cobertura mediante instrumentos dollar-linked y mayores compras del Banco Central, posiblemente vinculadas con un renovado interés por las colocaciones en pesos.

En el segmento minorista, el dólar cerró a $1.530 en Banco Nación, $15 por encima de la rueda anterior. El dólar blue, en tanto, terminó en $1.560, mientras que entre los financieros el MEP se ubicó en torno a $1.537,54 y el contado con liquidación llegó a $1.597,77.

En el mercado de futuros, las cotizaciones mostraron movimientos moderados. Para diciembre, los contratos negociados proyectaron un dólar mayorista en torno a los $1.628.

La tensión sobre las tasas y las reservas

La estrategia para contener el avance del dólar tiene como contracara una mayor presión sobre las tasas de interés en pesos. En los últimos días, las tasas de corto plazo se movieron en torno al 25% y 27% nominal anual, en un escenario donde el manejo de la liquidez adquirió un papel central.

El desafío para el equipo económico consiste en mantener una cantidad de pesos suficiente para evitar un incremento excesivo de las tasas, pero sin generar un exceso de liquidez que pueda trasladarse hacia una mayor demanda de dólares.

Ber advirtió que será clave seguir la evolución de las tasas, ya que en el esquema actual funcionan como una herramienta para contener la demanda cambiaria cuando la liquidez se encuentra más restringida. Al mismo tiempo, consideró necesario que se moderen para evitar un impacto negativo sobre la actividad económica y el consumo.

La consultora 1816 también puso el foco en esta situación y planteó que el costo de sostener el techo de $1.500 es elevado, por lo que consideró incierto durante cuánto tiempo el Gobierno buscará mantener esa referencia.

Según la firma, en las últimas jornadas el mercado volvió a experimentar, aunque de manera acotada, una dinámica similar a la del segundo semestre de 2025: el Gobierno recurrió nuevamente a las tasas de interés para defender un objetivo cambiario, mientras el costo de financiamiento mostró una mayor volatilidad.

Otro de los efectos de esta estrategia aparece en las compras de reservas del Banco Central. Después de adquirir un promedio cercano a US$103 millones diarios durante julio, la autoridad monetaria redujo el ritmo a unos US$33 millones por jornada durante agosto.

La menor participación compradora apunta a evitar que la propia demanda oficial agregue presión sobre un tipo de cambio que ya se encuentra cerca de los $1.500.

En este contexto, algunas consultoras plantearon que una mayor flexibilidad cambiaria podría ayudar a reducir las tensiones. Max Capital consideró que un ajuste de los precios asociado a los riesgos electorales era esperable y estimó que, para el tipo de cambio, podía implicar un nivel cercano a $1.550 por dólar.

De todos modos, la firma señaló que esto no necesariamente significa que el peso no pueda volver a apreciarse, ya que proyecta que la balanza comercial y los flujos privados continúen siendo favorables, aunque con un desempeño algo más moderado que durante el primer semestre.

Para Delphos Investment, otro factor a seguir es el incremento de la demanda de cobertura cambiaria desde mediados de abril, que coincide con el ritmo de compras del Banco Central. Según la consultora, esto refleja una menor demanda genuina de pesos y podría aumentar la presión sobre el dólar si se produce una recomposición de la liquidez.

Así, los $1.500 quedaron nuevamente en el centro de la atención del mercado. Más allá de que el techo formal de la banda cambiaria continúa por encima de ese nivel, los operadores seguirán de cerca hasta dónde está dispuesto el Gobierno a intervenir para sostener esa referencia.

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