Nacionales — 10.08.2026 —
Tras varios intentos de suspensión y después de ocho años, comienza el juicio a Pity Álvarez por un homicidio
El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados será juzgado desde este lunes por el homicidio ocurrido en 2018. Declarará en la primera audiencia y está previsto que pasen unos 70 testigos. La defensa había intentado suspender nuevamente el debate, pero el tribunal rechazó el planteo.
Ocho años después del homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, Cristian “Pity” Álvarez comenzará este lunes a ser juzgado por el crimen ocurrido en julio de 2018 en Villa Lugano. El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados llega al banquillo acusado de haber asesinado a Díaz de cuatro disparos y de haber portado de manera ilegítima el arma utilizada en el hecho.
La primera audiencia comenzará a las 10.30 y está previsto que el músico declare ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 29. El debate se desarrollará a lo largo de once jornadas, de aproximadamente tres horas cada una, y contará con la declaración de unos 70 testigos.
Entre quienes fueron convocados se encuentran Agustina Inbernoz, quien acompañaba a Álvarez la noche del crimen; Carlos Ulises Stiempcich, amigo de la víctima y testigo presencial del ataque; y el padre César Scicchitano Tagle, quien acompañó al músico durante su tratamiento y en el proceso de regreso a la vida en libertad.
La acusación estará a cargo del fiscal general Sandro Abraldes, mientras que la querella será representada por el abogado Fernando Burlando. Álvarez, en tanto, tendrá como defensor al oficial Javier Aldo Marino.
El último intento para frenar el juicio
El inicio del debate se produce apenas tres días después de que el TOC N° 29 rechazara un nuevo planteo de la defensa para suspender el juicio.
El proceso ya había sido postergado en 2021 y suspendido nuevamente en 2023 debido al estado de salud mental del músico. En esta oportunidad, los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro consideraron que no existen razones para volver a interrumpir el debate.
Los magistrados se basaron, entre otros elementos, en un informe del Cuerpo Médico Forense, que concluyó que Álvarez cuenta con una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar el proceso judicial.
Además, el tribunal destacó la actividad pública que el músico desarrolló durante los últimos meses, con recitales, entrevistas, videos y otras apariciones, como un elemento incompatible con la supuesta imposibilidad de participar del juicio. Por ese motivo, los jueces consideraron que una nueva suspensión resultaría “decididamente insostenible”.
Cómo ocurrió el crimen
Según el requerimiento de elevación a juicio, el homicidio ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018, en el barrio Samoré de Villa Lugano.
Díaz, conocido como “Gringo”, se encontró con Álvarez y comenzó una discusión luego de recriminarle que lo acusara de haberle robado pertenencias de una mochila.
De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, la discusión escaló rápidamente hasta que el músico extrajo una pistola calibre .25 y efectuó cuatro disparos contra Díaz.
El primer balazo impactó en el rostro de la víctima. Cuando ya estaba gravemente herido, Álvarez habría efectuado otros tres disparos que terminaron provocándole la muerte.
Para la acusación, se trató de un ataque sorpresivo que dejó a Díaz sin posibilidades reales de defensa. A esto se suma el delito de portación ilegítima del arma, ya que los investigadores sostienen que el músico llevaba la pistola antes de encontrarse con la víctima.
Después del crimen, Álvarez escapó junto a una amiga en un Volkswagen Polo. Durante la huida, según la investigación, descartó el arma en una alcantarilla ubicada frente a una parada de la línea 36, sobre la colectora Dellepiane Sur.
Luego se dirigió hasta el boliche Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, donde tenía previsto asistir a un recital de Ulises Bueno.
Casi 24 horas después del homicidio, el 13 de julio de 2018, Álvarez se presentó en la Comisaría N° 52 de Villa Lugano acompañado por su entonces abogado. Antes de ingresar, habló con los medios y justificó lo ocurrido con una frase que quedó instalada en la causa: “Lo maté porque era entre él o yo”.
La hipótesis de la defensa
La Fiscalía descartó que el homicidio haya ocurrido en legítima defensa. Para sostener esa posición, tomó en cuenta las declaraciones de los testigos, la autopsia, las pericias balísticas y también la conducta posterior del músico, especialmente el descarte del arma y la demora en presentarse ante la Policía.
Para los acusadores, esos elementos permiten sostener que Álvarez comprendía la criminalidad de sus actos al momento del hecho.
Durante la etapa de instrucción, el músico decidió no declarar ante el juez, aunque presentó un escrito que fue incorporado al expediente. Allí sostuvo que aquella madrugada actuó en medio de una situación de “confusión, locura y miedo”, negó haber tenido intención de matar a Díaz y aseguró que estaba convencido de que su vida corría peligro.
De la internación psiquiátrica al regreso a los escenarios
Álvarez estuvo casi cuatro años privado de su libertad desde su detención en julio de 2018. Primero fue alojado en el Programa Integral de Salud Mental Argentino (PRISMA), dentro del penal de Ezeiza.
En junio de 2022 obtuvo el arresto domiciliario y, meses más tarde, el tribunal decidió retirarle la tobillera electrónica luego de suspender el proceso por considerar que no estaba en condiciones psíquicas de afrontar el juicio.
Desde fines de 2025, el músico comenzó además a retomar paulatinamente su actividad artística, con recitales multitudinarios en distintas provincias.
Incluso tenía previsto presentarse este sábado en Tucumán, aunque finalmente decidió suspender el show. Según explicó en un video publicado en Instagram, tomó esa decisión después de que personas cercanas le advirtieran que realizar un recital apenas dos días antes del comienzo del juicio podía ser interpretado por los jueces y el fiscal como una provocación.
En una reciente entrevista con Rolling Stone, Álvarez aseguró que actualmente se siente “equilibrado”, habló sobre su regreso a los escenarios y sostuvo que atraviesa una etapa diferente a la de los años en los que estuvo marcado por los excesos.
Consultado sobre la posibilidad de regresar a prisión, respondió: “No voy a volver a ese lugar, porque el universo no quiere... Yo ya pagué”.
Si es condenado, el músico podría enfrentar una pena de entre 8 y 25 años de prisión, de acuerdo con las escalas previstas por el Código Penal para el delito de homicidio.







